La primera vez que descubrí a M.C. Escher fue hace
algunos años cuando por casualidad vi un anuncio de Ikea en la que rendía
homenaje al genio surrealista holandés con un cartel en el que se mostraba un taburete
imposible. Me llamó mucho la atención y empecé a buscar algo más sobre ese
genio que basó su obra en las matemáticas y en los experimentos científicos con
unos diseños que nunca dejan indiferente.