Una
pregunta muy recurrente y que se oye mucho en estos tiempos de crisis es esa de:
“¿qué mundo vamos a dejar a nuestros hijos?“. A mí me gusta hacer una reflexión
cada vez que la oigo y siempre llego a la misma conclusión: no será más acertado
darle la vuelta y meditar sobre: “¿qué hijos vamos a dejar en este mundo?“.